Por Ilse López
Seis de la tarde, la gente camina por la Plaza de Armas, el lugar se llena con colores de globos de diferentes tipos y de las personas caminando sin rumbo; no obstante, al fondo, en la puerta principal del Palacio de Gobierno, está lleno de pancartas, todas expresando la inconformidad que hay ante la ola de violencia que se está viviendo en México actualmente. Al son de voces de poetas, se concentra una manta al fondo que dice: “Tanto amor y no poder hacer nada contra la muerte”.
Distintos poetas pasaban al frente y mediante un micrófono recitaban sus poemas, evocando diferentes sentimientos. Todo el evento estuvo relacionado con el asesinato de siete personas, incluyendo el hijo de un reconocido escritor y hombre de letras, Javier Sicilia. Al escuchar gritos de cólera en contra del gobierno e inconformidades que se compartían, la gente se va movilizando hacia este punto de la plaza, haciendo que éste tenga una mayor concentración de personas, ocupando todas las sillas y espacios alrededor.
6:22pm Javier Sicilia llega a La Plaza de Armas e instantáneamente un círculo de personas se genera esperando el momento para abrazarlo y decirle algunas palabras, hay un aire de fortaleza mientras que los edificios indican que a falta de una arquitectura funcional tampoco existe un gobierno que vele por el interés del pueblo. Varias personas conmueven a Javier, haciendo que el escritor derrame lágrimas.
A la par de éste, un señor de aproximadamente 50 años, de aspecto humilde, comienza a gritar: “¡Podemos ser tus hijos! ¡Todos somos Javier!”. A esta voz se le van sumando más, haciendo una grandes ecos. Javier hace un desprendimiento gradual de la cadena de personas; sus lágrimas poco a poco se sumergen y su fortaleza vuelve a la superficie.
6:31pm Javier comienza a hablar exigiendo tranquilidad para el país, y repitiendo la frase: “No mas sangre”, enseguida comienza a recitar un poema hecho para su hijo, anunciando que será el último debido a que se decide retirarse de la escritura, debido a los hechos acontecidos.
Por último el poema dijo: " El mundo ya no es digno de la palabra, es mi último poema, no puedo escribir más poesía...la poesía ya no existe en mi”.
Arrancando lágrimas, con muchas personas escuchando aquél poema y quedándose totalmente inmóviles, Javier decide retirarse.
“El norte pone las balas, Calderón el dinero, y el pueblo los muertos”
6:40pm Empiezan a haber intervenciones de personas. Un señor de aproximadamente 42 años de edad, vestido con una camisa azul claro y un pantalón beige, alza la voz diciendo: " ¡Ya basta de sangre! ¡Todos podemos ser Javier Sicilia! Dentro de este gobierno podrido, aún podemos hacer algo: darles educación a nuestros hijos. No basta con que les paguemos una buena escuela, necesitamos apagar dos horas la televisión y ponernos a estudiar con ellos, a leer, a escucharlos. ¡No más sangre! Hay que alzar la voz, porque mientras el norte pone las balas, Calderón el dinero y el pueblo a los muertos. Somos más los que queremos paz”.
La Historia de México: asesinatos, chantajes, falta de garantías, falta de buenos políticos, posesión de armas de alto poder, censuras, pobres que no pueden salir de la pobreza y ricos haciéndose más ricos.
“Violencia atemoriza a México”, “Se recrudece violencia; ayer 10 ejecutados más”, “México vive la narco guerra”. Estos son algunos de los titulares de diferentes medios que muestran la situación de violencia que vive el país. Estadísticas aseguran que son miles las personas muertas a raíz del crimen organizado. (Comunidad Segura)
Adiós sin fin
7:10pm Montserrat Ocampo, perteneciente a los Poetas de Planeta Moria, de aproximadamente 23 años comenta: “Siempre he admirado a Javier Sicilia por cómo escribe sobre Dios, siempre quise tomar cursos con él, pero ahora ya es demasiado tarde; es muy difícil perder un poeta”.
En los rostros aún se ve el desconcierto sobre lo que hace algunos minutos acababan de escuchar, no más poesía de Javier Sicilia; había gente esperando escuchar otros poemas.
Roberto Cantú, Administrador, de 38 años dijo: “La verdad es que yo no tenía idea del evento, me quedé a ver el poema del señor Javier, y me conmovió, creo que si a mi me hubiera pasado estaría mucho peor, me acabo de enterar de una marcha que se hará el miércoles, y por supuesto que estaré ahí”
“He cubierto muchos eventos, y al pasar de los años te vuelves frío para tomar fotografías y notas sobre lo que está pasando, pero no puedo ser inmune ante la violencia que se está viviendo, me aterroriza y me parece que las marchas que se planean en varios lugares tendrán un impacto”. Comentó Juan Velázquez un reportero de aproximadamente 30 años.
La violencia ya es tan normal como levantarse cada mañana
7:30pm Gente se iba, gente llegaba, pero todos llevaban consigo una reflexión. Dos jóvenes poetas, uno de ellos era Gerardo Grande, pasaron al frente a decir un poema relacionado con la violencia, mientras que Gerardo en el suelo pintaba con aerosol en un papel kraft una serie de palabras “Frágil”. El otro poeta al mismo tiempo gritaba “Tengo miedo de escribir, porque tengo miedo a la verdad” “Tengo miedo de escribir, porque ya estoy muerto”
A simple vista, había una efusión lírica, gente escuchando, comentando, gente desconcertada aún por todo lo que está ocurriendo en México.
Días anteriores, al enterarse de lo que había ocurrido con el hijo de Javier, Francisco Rebolledo, otro gran escritor, comenzó a poner las mantas afuera del Palacio de Gobierno, con el objetivo de levantar la voz. Poco a poco se empezó a llenar con veladoras y a estas se fueron sumando más cartulinas con mensajes de no más violencia.
7:40pm y la plaza aún sigue llena, en las puertas del Palacio de Gobierno no hay buenos y malos, sólo gente que sufre por la violencia. La gente empieza a hablar de la violencia como un estilo de vida.
Hay muchas partes de la República donde se rebelan, hay asesinatos, se movilizan las personas, hacen protestas, pero es Morelos, quién a lo largo del sexenio de Calderón ha sostenido la atención nacional, no sólo por razones de violencia, también por las nociones tan insaciables y tan concretas como la obtención de poder
No obstante sigue habiendo esa solidaridad genuina de los mexicanos en el seguimiento de los sucesos en Morelos, con la única intención de hacer diferencias.
A eso de las 8:00 de la noche la gente se iba levantando con pesadez de las sillas, esperando a que otros poetas se acercaran a leer, seguían acercándose a los letreros, tomando fotos, videos, sin embargo todos los que pasaban por ahí tenían el mismo gesto de tristeza y conmoción en el rostro. El aire se respiraba tranquilo, protegido, sin dejar de ser melancólico para muchos.
Las personas se empiezan a dispersar y a desaparecer en la oscuridad de la noche, algunos murmurando: ¿Qué pasará después?, otros diciendo cautelosamente: Ya nadie está seguro. Sin embargo todos se van con la esperanza de tener un cambio pronto.